lunes, abril 24, 2006


La pantalla blanca me incita a perturbarla
A violarla, llenarla de palabras
y el pálido desaparece, se esfuma, se desvanece
en su lugar la tinta se fortalece y crece
el crimen se consuma, en su vientre
soy su enemigo, su demás su desastre
el vil asesino de su blanco destino
Quien la ataca con su frió desatino
su lió, su fracaso, sus letras de contrabando
con las gentes que va extrañando
ese soy, quien la desangra quien la mata…

hoy su muerte tendrá un epitafio alado
lejano de los santos y su canto sagrado
lejano de esta tierra y todo su barro
de su ultima guerra y su desgarro
mas cercano a las estrellas que nos velan
es mas un cuento de aves que vuelan
de hermosas golondrinas viajeras
que alzan sus alas en quimeras
que le ruegan al tiempo primaveras
al sol que ilumine las praderas
y a mi que les escriba algún poema
mientras su risa en el viento quema
en algún otro planeta bailan los cometas
al son de cantos de trompetas
de sueños de amores y respuestas
de millones de años tras las puertas
tras una mirada tierna y una sonrisa bella
robada sin duda de alguna estrella
o de alguna elfa en madruga descalza
que en medio del bosque su canto alza
para alcanzarte y tocarte o solo para hablarte
para dejarnos su aire, el mismo que es su arte
en mañanas donde nacen mariposas
en vueltas en millares de rosas
con colores capaces de crear soles
cuando se posan frágilmente en los girasoles
y que se pierden en las grandes ciudades
las mismas que parecen el reino de hades
mejor vuelvo a tu reino princesa blusera
apago el tiempo de mi reloj de pulsera
y abrazo sus ausencias en tu presencia
lejano del sutil cargo de conciencia
que me genera el perder la paciencia
son los azares de esta ciencia
y en medio del reino una fiesta
siempre que no este durmiendo siesta
y recorriendo las calles de este valle
desglosando historias sin que calle
alegrando la rutina con su sonrisa
que es un vendaval y una brisa
así se desgarra esta pagina en cinta
el blanco ya esta colmado de tinta
así este crimen de letras termina
así escapo de la rutina asesina.

Hasta la paz…

martes, abril 04, 2006

Visita al sicoanalista...


Doctor, no sabría decirle cuando empezó, mucho menos por que, aunque e buscado un sin fin de explicaciones, hasta logra nutridas teorías, casi tratados de porqueria,del porque de esta adicción, de esta necesidad urgente de derramarme en letras, pero es difícil encontrar un punto referencial, ya que no siempre llego a el, de la misma forma, al principio o mas bien cuando comencé a analizar este fenómeno, por que al principio lo hacia de forma inconciente y no me cuestionaba el por que, empecé a notar que cuando estaba triste corría hacia un cuaderno, miraba ese virginal fondo blanco que me atraía y le caía encima dándole mortales pincelazos, lo hería con mi poco pulcra caligrafía, no podría asegurar que eso me era placentero, o que había algún grado de excitación, aunque tampoco podría descartarlo, pero lo que si estoy en condiciones de afirmar, es que sentía una creciente paz, y que la pena palabra tras palabra menguaba, al mismo tiempo que la hoja mutaba de papel a mi alma…debido a esto pensé que llegaba ahí como una forma de evitar la depresión, o sea que era una especie de aspirina para mi dolor, pero a diferencia de otras drogas no me alejaba de mis problemas si no que muy por el contrario, los traía desde el fondo de mis sentimientos y los ponía frente a mis ojos en esa blanca sabana cuadriculada; pero no solo así funcionaba, pues llegue y ataque ese virginal fondo blanco, en estado de la profunda alegría, del mas confortante jubilo, desde el remoto cabo de la desesperanza, hasta del cercano naufragio de la esperanza, ya no solo por la pena escribía, si no que todo me llevaba a armarme de lápiz, a trocar mi sangre por tinta, ya no había salida, esta dulce droga me consumía…
Carece de explicación lógica doctor, no me enorgullece lo que escribo, es mas, generalmente solo creo que es desatino, algo así como pulso perdido, en un mar infinito, en el que me sumerjo sin sentido, perdido y sombrío, doctor ¿será delito? Le aseguro que generalmente olvido lo que escribo, entre los bolsillos y el ruido…
Ahora es tan grande la adicción que cuando no tengo lápiz y papel, voy escribiendo en mi mente, ¿estaré demente?...
Pero es aquí el mayor de los problemas, no quiero dejarle, ni que ella me deje, no quiere olvidarle, bien se que no se trate de arte, pero arde, y me salva de mi desastre, es esa tabla en la mortal marejada, es mi sangre derramada, es la funda de mi espada, es mi calma y es mi alma…
Me disculpa doctor, será hasta otra ocasión, por que ahora tengo una cita con una hoja y un crayón…
HASTA LA PAZ.