jueves, agosto 10, 2006

"a la princesa blusera"


Tratare de no buscar las palabras exactas, para lo que deseo expresar, por que si bien es todo afán tratar de rimar o adornar con sutiles matices, lo que en el alma nos deja cicatrices, para que de alguna manera las trasmute en brisas mañaneras, o en alegrías venideras, pero lo cierto es que el de hoy no es ese concierto, es tan solo contar una historia que se transforma en memoria con el paso del tiempo o mas bien un cuento, da igual lo que escribo nunca es cuerdo.
Pasaban lo días de afines de guerra, perdón creo que esos aun no llegan, pero eran días como cualquiera o mas bien una noche de esas parranderas, en las que con mis colegas de juerga, nos fuimos a despedir a una golondrina viajera, y ahí encontré una reunión de estrellas, luminosas y bailanteras, cada una con su historia a cuesta, las que a su debido tiempo e de plasmar en este espacio virtual, una de ellas era una princesa blusera, una especie de doncella en primavera, en medio de esos universos paralelos, me sentía perdido en espacio y tiempo, ya quería llegar a mi casa y contarle a mi guitarra que me había transformado en cosmonauta, avanza la noche y la música se apagaba, así no encontramos cantando casandra a cápela en el medio de la fiesta y aquella princesa fue la directora de la orquesta, así fue como conocí a este extraño universo y a la vez comenzó su cuento.
En los días siguientes nos encontramos algunas veces en el templo de cristal, nombre con el que se le conoce a esta agrupación de estrellas, en esos encuentros fue conociendo mas y más de estos universos, mi guitarra se lleno de versos, asi paso el tiempo, los cafés, los inviernos y los juegos, entre elfas, mariposas, bailarinas, golondrinas, artistas y princesas.
Aquella princesa era algo atípica, en especial por que carecía del egocentrismo característico de la realeza y de sus delirios de grandeza, sus coronas solían ser gorros de fiesta, sufría con las injusticias, y su ternura asía de bálsamo para todos los que a su lado estabamos, hablaba de la vida y combatía la rutina con una tarde en el café de la esquina, amaba a sus amigas y cuando debieron partir a estudiar lejos, sintió que su mundo se tornaba espeso, pero cada fin de semana le volvía el alma a cuerpo al encontrarse con el resto de los universo, espera aquellos momentos con desespero, aquellos momentos en los que su reino se llenaba hermosas flores y sus alma alcanzaba la calma.
Alguna vez escribí;
"la quinta esencia es todo una princesa tan frágil y tierna como de otra era, cuando te abraza te reconforta el alma, un café en su reino es todo un concierto ahora el gran silencio y la vida es sueño"
Pero hoy se llevo a toda esa fragilidad, ternura, abrazos, silencios y sueños, en su reino un café se enfría con ayuda de la ironía, que se ríe del actuar de la triste rutina, hoy la artista siente su alcoba vacía, te extraña y ansia y aunque es solo por un tiempo se nos hará eterno, ¿que estarás haciendo ahora? Recorriendo las calles de ese país que hoy te adopta, caminando sobre tu sombra para sujetarla a tu aurora, transformando esa flora en un jardín de rosas y quien sabe que otra cosa, mientras yo intento ordenar mis recuerdos para hacer algo conexo, pero esto otra vez no me sale cuerdo, el final de esta historia aun no se a escrito, tal vez tampoco el inicio, el mundo esta lleno de prejuicios, pero hasta acá llega lo que escribo.
Te quiero...
Hasta la paz...