jueves, febrero 08, 2007

esa no es mi paz...


Lo mas fecundo de una brisa es lo que le falta para ser ventisca, aquel diminuto espacio en donde se pasa de alivio a diluvio asesino, igual caso el de nosotros los hombres, una distancia casi imperceptible entre lo bueno y lo malo, la honestidad y la corrupción, el odio y el amor, la guerra y la paz (si alguna vez la hay) ya empiezo a creer que la paz es otro concepto artificial para tener algo que esperar, así como “dios” ente benévolo y todo poderoso, jamás visto por nadie, rodeado de un misticismo absoluto, de secretos y ejemplos, culpable material (según se nos a dicho) de la inquisición, la guerra santa, las cruzas, las torres y otras matanzas en su nombre ejecutadas.
La paz o su esperanza, hoy es igualmente usada para justificar la destrucción y aniquilación sanguinaria de un país, que ya fue golpeado por el huracán dios que los a sacudido por mas de 100 años, para terminar con ello el imperio colonialista de estados unidos mando a millares de soldados a matar a cuanto musulmán se opusiera a la paz, lo difícil en aquellos países es diferenciar, al parecer, a ellos y los pacíficos, por lo que justificadamente, según el “times”, se a confundido en reiteradas ocasiones, hospitales, matrimonios, iglesias, manifestaciones pacificas, a mujeres y a niños, con núcleos terroristas, lideres subversivos, ladrones y asesinos, pero esta bien entendido que es un precio justo o mas bien mínimo por lograr la paz, se debe agregar a esta lista a millares de jóvenes militares norteamericanos, españoles, franceses e ingleses, obviamente todos hijos de las familias pobres e irrelevantes de la naciones antes mencionadas, como debe ser, ya que no podemos correr el riesgo de que caiga en el campo de batalla algún hijo de las familias acaudaladas y relevantes, ya que son la principal materia prima que tienen estas potencias, por tanto su valor es incalculablemente mayor a el de las vidas de los insignificantes soldados, otra vez un precio justo, es mas sobran algunos dólares para comprar la bandera patria que los acompañara en la eternidad y uno que otro memorial lleno de un nombre sobre otro que no asomara en ningún libro de historia mas que para engrosar las cifras de victimas, solo un numero, un grafico, un dato…
Alguien dijo “la guerra es la paz del futuro” e de esperar que alguna vez ese futuro se vislumbre, por que el presente no deja aturdirnos y flagelarnos, lo extraño es que mi padre creyó que este era el futuro, que mis días eran los que vendrían, mas yo sigo viviendo en este espacio inmutable, que el tan bien conoció y que lo único que logro fue heredármelo con poca satisfacción y con el dolor de saber que yo no tengo su fe, y que no espero un paraíso azul donde poder descansar por toda la eternidad, ni creo en un dios que nos perdonara y juzgara, no creo en santo Thomas y su justicia natural, en aquella mano inequívoca que castigara a los genocidas.
Y yo de igual forma utilizo la paz, para firmar cuanto escrito termino, fomentando esta esperanza infundada y eternamente frustrada, pero solo un favor les pido, a ustedes a quien sea que los lea, mi amigos, mis hermanos, mi alma y mi calma, ese “hasta la paz” que encontraran al final de la pagina, no es la misma por la que los dueños de este mundo queman y matan cuanta vida se les cruza por sus arcas, no, aquella si bien también puede ser un concepto artificial, es una que jamás les dañara, es una que se asoma a la ventana de la utopía, para ver si encuentra el día que pille a la muerte desprevenida.

¿Hasta la Paz?