pulso inconciente...

Hoy los desiertos me saben a cemento, no que los use de vital alimento y que esa sea la razón de mi descontento, pero lo cierto, es que esa brisa cada vez mas aprisa me va alejando las sonrisas, me a congelado la rutina, uffffffffff en algún lugar entre mi obsesiva racionalización del humano y su análisis, entre mis escritos y sus subtítulos, deje el vértigo fuera de servicio, la vida perdió su vicio, el temor es un suicidio, pero intrínsico y mas aun cuando es certeza y como vil humano preferí obrar sobre seguro, sin riesgo y sin impulso, es eso en concreto, solo hay pulso, latidos difusos, metódicos, constantes, planos, rutinariamente agobiantes, tan constantes, que no para de contarme que el cuerpo no sabe de medias tardes, sigue ahí perpetuo hasta la muerte, hasta que se apague la mente, da igual si el vértigo no esta presente, le da igual que nada prospere, mucho menos le importa que lamentes al humano, que aparte de esa ramillete de gentes, que germinan esperanza en mis pupilas, que el resto solo aceche por los rincones de esta vida, destrozando otra vida, que pierda el olor la maravilla, ahí sigue el pulso como campañilla…
A este escrito no le sigo la línea, pero me exorciza la fatiga, es casi solo para contarte, lo que el tiempo no dejo decir…
Te quiero bailarina.
A este escrito no le sigo la línea, pero me exorciza la fatiga, es casi solo para contarte, lo que el tiempo no dejo decir…
Te quiero bailarina.
hasta la paz...

1 Comments:
La verdad es que tuve que leer unas tres veces el texto, cuando empiezo a sentir que comprendo, me entran más dudas, sin embargo me dejaré guíar por la intuición...
Hace un buen tiempo que me alejé del vértigo, si es que alguna vez he estado cerca de él. Tal vez nunca me he sentido realmente dependiente de aquella actividad, lo que algunos llaman droga o llámese como quiera. Siendo fiel a mi intuición, creo entenderte, pero no del todo, a mí no me consume la rutina, el problema es que nunca he tenido una, aparte de las responsabilidades propias de un estudiante.
Necesitaba un aliciente, o tal vez sólo un apañante, ya que una llamada mágica hace un par de días me hizo pensar que las cosas cambiarían... Un amigo me invitó a tomar clases de salsa con él la próxima semana, y en eso estoy, tal vez a eso me aferre y me deje de sentir como una senil, pero bueno, ahí se verá...
Ya ni sé lo que escribí, entre tantas interrupciones de Samuel y los leones, pescados y todo el mundo fantástico que lo rodea...
Te quiero mucho Victor.. vas sumando más experiencia a tu vida (un sutil eufemismo para referirse al hecho de cumplir años).
Bailarina
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